Los fieles de la Iglesia Ortodoxa rusa terminaron con una infección intestinal tras celebrar la Epifanía.
Todos los afectados tenían en común el haber tomado el agua bendita de unos pozos alrededor de la iglesia, que procede de un lago estancado. Muchos rusos creen que el agua obtenida en la Epifanía es bendita, a pesar de que en Rusia la mayor parte del agua potable no debe ser ingerida.




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